Los Cuervos dieron una lección de pasión

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Ya lo decía el gran Eduardo Galeano “el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado”.

El hincha es pasional, no se puede explicar y sea como sea, siempre va a estar para alentar a su equipo. Y que mejor muestra de este amor por los colores que la gente de Central Norte que nuevamente dejó reflejado su amor incondicional por el negro y blanco. Esta tarde, colmaron el Dr. Luis Güemes; el mensaje era simple, había que estar como sea había que estar. Desde el bebé de días que era cargado por su mamá, pasando por la nena vestida como princesa, las familias, las parejas, los amigos y los innumerables personajes que se dieron cita, hoy estuvieron todos. Atrás quedaron las diferencias de ideologías, le objetivo era acompañar a sus jugadores y lo hicieron. Pese al calor, a las dudas, a la incertidumbre y llevando como estandarte la confianza y la ilusión de que se podía lograr la clasificación, los cuervos se dieron cita y reflejaron una vez más que son un pueblo sufrido sí, pero que también tienen esa condición que los hace auténticos y es el aguante y la incondicionalidad por su club.